sábado, 1 de marzo de 2014

Els Documens del celh març 2014 ( El Cultivo del arroz en los campos del Hospitalet del Llobregat o Los Filántropos)






ELS DOCUMENTS DEL CELH. MARÇ 2014

El document que oferim avui és una petita joia. És un fragment d’una novel·la que tenim en el nostre centre de documentació. El seu títol és El Cultivo del arroz en los campos del Hospitalet del Llobregat o Los Filántropos. A la portada afegeix novela histórica escrita por D. P. B. Y. R. i que fou editada a Barcelona l’any 1853 per la Imprenta de Juan Roger.

L’obra tenia com a finalitat principal divulgar els efectes negatius que el conreu de l’arròs tenia per la salut dels habitants de la comarca. Com és conegut, pel conreu d’aquesta planta cal embassar aigua, el que ja aleshores es relacionava amb l’existència d’algunes malalties infeccioses. Abans del desenvolupament de la microbiologia ja s’havia establert la relació entre estanys i paludisme, malaltia endèmica en el Delta del Llobregat.

El que ens interessa ara és un capítol del llibre en el que descriu l’ermita de Bellvitge i els camps que la envoltaven. Hem de destacar que fa el relat amb una idealització de la vida pagesa, pròpia dels burgesos benestants que no pateixen la duresa de les feines del camp. De tot el contingut del llibre podem deduir que l’autor era força conservador.

El conreu de l’arròs va produir grans debats en les dècades centrals del segle XIX. Per una banda era molt productiu. Tanmateix, afavoria la difusió del paludisme. En aquells moments, els pagesos de la Marina buscaven nous conreus (de regadiu, gràcies al Canal de la Infanta) per incrementar els guanys, i finalment van optar pel blat de moro. Interessants també, els esments al cànem i als joncs.

Del text hem respectat la ortografia original, però hem canviat un aspecto: hem dividit els paràgrafs molt llargs.


Á muy poca distancia de la capital del Principado, se hallaba erigido aquel santuario de la Virgen, el cual junto con la habitación del hermitaño que lo tenia á su cargo, formaba un cuadrilongo, y en su parte esterior existia una cerca de piedra que rodeaba la terraplen del edificio, y á uno de sus lados un pozo de muy poca profundidad, que puesto al abrigo de las varia enredaderas que en forma de emparado lo cubrían, contenía en su seno un esquisito manantial de agua, tan sumamente fría que en los meses mas calurosos del verano, contribuía á hacer en sumo grado deliciosa aquella situación.

Desde aquel punto, se descubrían aquellas tristes y melancólicas llanuras, que serán siempre un perenne testimonio de los límites donde se circunscribió la ambición humana; las cuales se ofrecían á la vista de aquel templo, como á un sitio escogido por aquellos primeros solitarios que alimentados con el suave bálsamo de la religión, desde aquel sagrado recinto debían levantar su vuelo como las águilas de la montaña. La corriente del caudaloso río Llobregat bañaba las faldas de aquellos montes cercanos que se descubrían á lo lejos y formaban el mas delicioso panorama, esparciendo sus aguas y convirtiéndolas en pequeños saltos y canales, que nutrían y fertilizaban las columnatas de árboles blancos y de olmos, cuyas ramas bamboleaban con el peso de una infinidad de uvas que servían para apagar la sed de aquellos infelices cultivadores, colocados por la mano del Criador en aquellas soledades. Los estensos límites de estas llanuras desaparecieran con el horizonte al través de la encantadora y risueña perspectiva que ofrecian los pueblos sitos á lo lejos de aquel contorno.

El religioso silencio que reinaba en aquel Santuario, hacia el mas curioso contraste con los reiterados toques de la campana, y con el bullicio de gentes que de aquellas llanuras acudían á él, durante aquel señalado dia del año en que se celebraba la fiesta de aquella su tutelar Vírgen, entonándose con el dulce y armónico concierto de los instrumentos los Divinos oficios, quedando así simbolizada la memoria de lo pasado, con la alegria de lo presente, perpetuándose el regocijo de aquella festividad de generacion en generacion.

Los umbrales de aquel venerable sitio se hallaban atestados de una infinidad de familias labradoras de los puntos cercanos que acudian á él para invocar el auxilio de aquella celestial Vírgen, suplicándola que no apartara jamás la luz de aquel fanal, que incidido por la mano de la providencia, nos hace precaver de los escollos de la tierra. (…)

Pasé pues aquella noche, recogido en la casa ó habitación del ermitaño de aquel Santuario, cené con la familia de dicho ermitaño, y mientras que este estaba velando con el candil á su lado, concluyendo unas alpargatas, producto del trabajo que le daba el sustento, yo me retiré á mi aposento esperando que luciera el dia para volver á disfrutar de las dulces sensaciones que inspiraban á mi corazon los atractivos de la vida rústica.

Al dia siguiente, y cuando los primeros rayos del sol alumbraban la cima de los montes cercanos, y todas aquellas llanuras habian revivido con el movimiento de sus pocos moradores, poniendo en juego los mozos sus herramientas, y aparejando las caballerías para trasladarse al campo á continuar las labores que habian dejado suspendidas en el dia anterior, se veian por otra parte varias muchachas, que atravesando aquellos desiertos llanos en distintas direcciones, conducian á la plaza del mercado canastos de fresca verdura y sabrosísimas frutas, donde las gotas del rocío todavía centelleaban sobre las mismas; entonces fue cuando movido de una especie de curiosidad, tomé la resolucion de internarme por aquellas llanuras,

donde apenas se encontraba una casa que pudiese ofrecer hospitalidad al viajero, viéndome aislado en un pais cual si me hallara en tierra estrangera; pues sobre ofrecerse como un vasto y dilatado desierto, se oía á lo lejos un sordo murmullo producido por la agitacion de los vientos y saltos lejanos de agua, que parecia que iban á estrellarse en sus bordes, las olas de las pasiones y las borrascas del mundo.



Los pantanos que se extienden hasta á poca distancia de los pueblos donde toman su nombre, se hallan cubiertos por medio de una calzada de juncos que constituyen un artículo de industria para algunas pobres familias que no tienen otro medio con que sustentarse, mas acercándose la estación oportuna, acuden también allí varios labradores á enriar los cáñamos, dando así cumplida cima á las labores de los últimos cultivos del año. Apenas puede nadie separarse de la senda que rectamente dirige á aquellos pocos caseríos, so pena de sumirse en los fangales, siendo muy difícil y algo arriesgado el andar de noche, y sin guía sin exponerse á alguna grave aventura.”

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